La Santidad Conviene A Tu Casa Oh Jehová Por Los Siglos Y Para Siempre
 

LA SANTIDAD CONVIENE A TU CASA OH JEHOVÁ POR LOS SIGLOS Y PARA SIEMPRE

Por: Francisco J. González

Salmos 93:5

La Santidad conviene. Ciertamente conviene al hombre vivir en santidad. Conviene también significa hacer lo conveniente, lo recto, lo bueno, lo que Dios espera de nosotros como sus hijos.

La Escritura enseña que el que sabe hacer lo bueno y no lo hace está pecando contra Dios (Stg. 4:17). Y que la paga del pecado es muerte, o sea separación, enemistad entre Dios y el pecador (Ro. 6:23). No vivir en santidad equivale a no hacer lo conveniente, lo recto, lo que Dios espera de nosotros y por consiguiente es andar en pecado.

La Escritura también enseña que el que invocare el Nombre del Señor será salvo (Ro. 10:13). Y también dice apártese de iniquidad todo aquel que invoca el Nombre de Jesucristo (2 Ti. 2:19).

Una vez salvos del pecado, o sea de la antigua vida y vana manera de vivir, debemos de apartarnos para Dios (1 P.1:16-19). La palabra santidad significa apartado para Dios. La santificación es un FRUTO de la salvación obtenida por la fe en Jesucristo (Ro. 6:22).

No podemos decir que somos salvos y continuar en la vieja vida de pecado, eso no es fe. El que está en Cristo las cosas viejas ya han pasado, es una nueva criatura en el Señor(2 Co. 5:17). Los de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus deseos (Gá. 5:24). El que tiene fe se aparta (santifica) para Dios y le agrada en todo. Pero sin fe es imposible agradar a Dios (He. 11:6).

Muchos piensan que la santidad es solo en el interior y que Dios lo que ve es el corazón. Pero escucha cuidadosamente lo que dice Dios en su palabra. De la abundancia del corazón habla la boca, por que del corazón salen los hurtos, las blasfemias, etc. (Mt. 15:19). Sí hermano, del corazón salen las visitas a las playas, a los bares, a los centros de vicio y pecado. Del corazón sale el nudismo, semi-nudismo, la vanidad, el cambiar la apariencia del rostro con pinturas como lo hizo Jezabel (2 R. 9:30-31), la señal de esclavitud en las orejas (Dt. 15:17), todo esto y mucho más sale del corazón. Claro, Dios ve el corazón, Dios ve todas estas cosas aún cuando están escondidas y no se han exteriorizado, nosotros las venimos a ver cuando ya se exteriorizan y se ponen de manifiesto. Porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación (Lc. 16:15).

La Biblia nos enseña que todo nuestro ser, espíritu (por dentro), alma (por dentro) y cuerpo (por fuera), sea guardado irreprensible (en santidad), para la venida del Señor (1 Ts. 5:23). ¿Estas esperando la venida del Señor?, pues hermano, si quieres verle tienes que procurar la paz y la santidad sin la cual nadie verá al Señor (He. 12:14).
Santifícate por dentro y por fuera. Glorificad a Dios en vuestros CUERPOS y en vuestro espíritu los cuales son de Dios (1 Co. 6:20). Se limpiará el interior pero también se limpiará el exteriordel vaso (Mt. 23:26). ¿Estas limpio?, Pues límpiate más. ¿No quieres limpiarte por dentro y por fuera? Pues cada día que pasa te ensuciarás y te mundanalizarás más (Ap. 22:11).

Hermano que has creído en Jesucristo. Sal de los tentáculos del Laodiseismo (Ap. 3:14-22), de los que tienen nombre de que viven pero están muertos en su pecado de mundanalidad y conformismo con el mundo y sus modas (Ap. 3:1-3) (Stg. 4:4). Unidos con el ecumenismo (2 Co. 6:14-18). Sal de esos cementerios llamados iglesias, donde a lo bueno llaman malo y a lo malo bueno (Is. 5:20); sepulcros blanqueados (Mt. 23:27). Donde se enseña el modernismo, humanismo, ecumenismo, mundanalismo, universalismo, comunismo, y como dice un muy conocido ministro del Señor; que es todo lo mismo y van todos al abismo. Con doctrinas heréticas, que solo piensan y hablan de los números y cantidades de gente que asiste a sus reuniones. Que para poder mantener la gente dentro de sus templos tienen que predicar un evangelio acomodativo al gusto de los oyentes. Como cuando vamos al restaurante y pedimos el menú.

La idea es tenerlos dentro de una capilla o local, aunque estén perdidos para que las ofrendas y contribuciones no bajen. Por esto, ellos tienen que bajar el mensaje de la Escritura para no decirles la verdad,(si es que de algún modo la conocen). Mantenerlos a gusto para que no se vayan ellos ni sus ofrendas a otro lugar donde sí puedan recibir el verdadero evangelio de Jesucristo y ser salvos de esta perversa generación (Hch. 2:40), que se dedican a hacer mercadería con los pobres incautos (2 P. 2:3). Estos son asalariados que solo le interesan las cantidades, los mercaderes del templo (Jn. 2:16).

 

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