Mi testimonio - Hubert J. Inesia

 

Por: Hno. Hubert J. Inesia

Hno. Hubert J. Inesia 
 

Espero que este testimonio sea de gran bendición y edificación para cada uno que lo lea. Como empecé no lo puedo decir, pero sí sé que empecé a una edad de dieciocho años usando alcohol en Curaçao. Ya por ese tiempo había terminado mi escuela (L.T.S.).
Empecé a trabajar y todos los viernes mis colegas de trabajo y yo íbamos al bar para tomar cerveza. Desde el tiempo que empecé a tomar, siempre mis colegas me tenían que llevar a casa, porque quedaba totalmente borracho.
Entre todos mis hermanos soy yo el único que tomaba tanto alcohol. Seguía cada día hundiéndome más en este vicio.

A la edad de veintiún años me hospitalizaron porque mis riñones estaban afectados de tanto alcohol. Después que salí del hospital quedé un tiempo sin usar alcohol. Cuando empecé otra vez a tomar no había nada ni nadie que me pudiera detener. Pase por muchas cosas y todo por el motivo del alcohol. Tenía problemas en mi hogar y con mi esposa. Ya no pagaba mis deudas como electricidad, agua, etc. Me cortaron la luz, parecía un pordiosero caminaba en las calles todo sucio, no me importaba nada, era un sinvergüenza. En ese mismo tiempo empecé a usar muchas drogas. Estaba constantemente en la oficina de policía por choques de auto.

Pase por tres accidentes grandes de carro. El tercer accidente de auto estando borracho, fue ocho días antes de casarme en el auto del trabajo. A causa de esta irresponsabilidad perdí mi buen y renumerado empleo. La policía me quitó la licencia de conducir por mas o menos un año.

Fui preso, todos estos tipos de bendición me dio el alcohol. Yo nunca leí en el papel del alcohol que decía: si me usas, te doy paz, gozo felicidad y vida. Nunca he leído esto. Pero aunque el alcohol ya me había ocasionado tantos problemas yo no paré, tomaba cada día mas y eran peor las cosas. Yo tenia en mi mente que podía dominar el alcohol ¿quien puede dominar demonios?

Mi madre estaba muy preocupada por mí, yo hice que mi madre sufriera mucho. Siempre mis hermanos decían que si algún día mi madre se muere es por mi culpa. Yo no obedecía a mi madre y menos a mi padre. Yo no quería oír a nadie. Hurtaba dinero de mi hermano que también era policía, para comprar droga y alcohol. Siempre el alcohol me hundía cada día mas en el abismo, y para mí lo que estaba haciendo era bueno, eso era la vida. Un día mi esposa decidió venir a Holanda a vivir. Nunca había pensado venir a Holanda.

Después de casi siete meses que mi esposa había llegado, decidí venir a Holanda. Llegue el veinte de Mayo del mil novecientos ochenta y siete. (unos días antes de venir para Holanda no use droga, cuando llegué tampoco) pero la vida de alcohol sí seguía. Yo le daba a mi esposa dinero para después robárselo, ya ella no sabia donde guardar el dinero.

Un día al terminar mi trabajo pase por una tienda surinamena (donde tengo cuentas), allí yo estaba tomando cerveza cuando una chica entró. Yo empecé a molestarla, pero para mi sorpresa esta muchacha empezo hablarme de Cristo . Es algo que no puedo explicar con palabras, lloré casi dos días. Al otro día yo estaba de camino a mi trabajo y empecé a llorar, trabajaba llorando. Desde ese día nunca mas sentí el deseo de alcohol y de drogas hasta el día de hoy.

Hace ocho años atrás que Dios me libertó y donde yo voy testifico con mi vida lo que Dios hizo. Me duele mucho en no haber conocido al Señor antes. Después de ocho años que Dios me liberto, sufro las consecuencias del alcohol y es que olvido muy rápido, por el motivo que destruí las células de mi cerebro con alcohol. Si el Hijo del hombre os libertare, seréis verdaderamente libre. Amigo si te encuentras atado por cualquier tipo de vicio, Jesucristo te quiere libertar. Entrega tu vida a Él y Él no va a fallar en libertarte y salvarte de tus pecados. Recíbele como tu Salvador hoy.


Dios te bendiga.