EDITORIAL

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Amados hermanos.

Nuestro Señor y Salvador Yeshúa el Mesías, les continúe bendiciendo.

Que en ustedes reposen la paz y las bendiciones de Elohim, el Padre y del Señor Yeshúa, quien murió por nuestros pecados conforme a los planes de nuestro Padre; y nos rescató de éste mundo perverso en que vivimos. A Él sea la gloria por los siglos eternos. Amén.

Reflexionamos también en los momentos de alegría al ver nuestros hermanos crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Yeshúa el Mesías. La alegría de ver almas venir a los pies del Salvador y ver el poder transformador de Elohim en acción. Ver nuevos hermanos ser bautizados en agua, dando testimonio de una nueva vida en Yeshúa. Ver el fruto de hermanos siendo bautizados por Yeshúa, en el Espíritu Santo. Alegría y gratitud por los milagros de sanidad divina obrados por Elohim en nuestras vidas. Agradecimiento porque Él ha suplido a todos nuestras necesidades tanto de índole espiritual como material.

Tristeza profunda al ver que algunos apostataron de la sana y pura doctrina, por buscar glorias humanas para la satisfacción de su propio ego. Otros salieron encantados, otros sucumbieron a la hechicería. Otros viendo las finanzas ahorradas en estos 32 años de trabajo, las cuales estaban destinadas a la futura generación, con la idea de que ésta pudiera tener siquiera un adelanto para que obtuvieran su templo propio. Pero la ambición por el dinero de algunos usando tecnicas legales se adueñan de lo material. Después de todo es lo que les interesa. Pero se olvidan a quién nosotros servimos.

Todos los que han salido de esta obra, saben que ciertamente ésta es una obra del Señor. Obra limpia, de buen testimonio, de sana doctrina. Que el mal no reside en la obra es evidente, y sí en los que no han tolerado el evangelio puro que se les ha presentado y prefieren seguir  bajo el yugo del catolicismo romano inventado por Constantino. A lo que el apóstol Pablo le llamó "otro evangelio" acomodadizo a su sistema de vida tibia, irresponsable a sus deberes como seguidores de Yeshúa y donde haya "libertad". Pero nosotros seguiremos siendo esclavos (siervos) de Yeshúa el Mesías, enyugados con Él hasta el fin. Predicando el arrepentimiento del pecado que consiste en  haber violado las Instrucciones dadas por el Creador (La Toráh) y regresar a la obediencia de estas instrucciones dadas por el mísmo Elohim. Cuando alguno tristemente, asume actitudes particulares, disociadoras, conflictivas, hostiles, belicosas; si no se arrepiente y se arregla, Elohim lo saca de esta obra. Obra que está firme en la roca, obra que ha levantado el Señor para su gloria y bendición de tantas almas. Una vez más después que se manifestaron los reprobados, la obra ha permanecido cada vez más firme. !Gloria a Elohim!

No obstante, damos gloria a HaShem por las tareas realizadas y logros obtenidos. La ayuda y dirección de HaShem; los múltiples esfuerzos y gran disposición en común fueron determinantes para alcanzar nuestras metas.

Reconociendo que el trabajo en el Señor no es en vano, sigamos redoblando nuestros esfuerzos y gran disposición como hasta hoy, para lograr con el poder y dirección del Espíritu Santo alcanzar grandes victorias en medio de las grandes luchas y trabajos que nos esperan.

Que HaShem les bendiga ricamente.